En Los Fresnos hay una manera educada de preguntar si alguien va a volver. Se pregunta: «¿y ya le sirvieron café?».
Doña Rita Melgar vivió cuarenta y un años en la última casa de la calle que da al panteón. Una casa de una sola planta, con la cal descarapelada y un limonero que nunca dio limones buenos. Rita casi no salía, pero recibía. Al que tocaba la puerta, fuera el del gas o fuera un desconocido preguntando por una dirección, le acomodaba una silla en la cocina y le servía café.
La taza siempre era la misma. Blanca, gruesa, sin dibujo, de esas que pesan aunque estén vacías. Rita la guardaba aparte, en la alacena de arriba, y la bajaba con las dos manos.
Al caer el café hirviendo, en el costado de la taza aparecía una calavera de toro. Los cuernos abiertos hasta el asa, las cuencas hundidas, el hueso con sus grietas y todo, tan nítida que uno alcanzaba a contarle los dientes. Conforme el café se enfriaba, la calavera se iba borrando. Al final quedaba otra vez la taza blanca, sin nada, como si uno se lo hubiera figurado.
Lo importante no era que apareciera. Lo importante era que no siempre aparecía.
A mi tío le sirvió café tres veces en su vida y las tres veces la taza se quedó blanca. A don Chuy Sáenz le apareció la calavera un martes de septiembre. Quince días después don Chuy cargó su troca de madrugada y nadie en Los Fresnos volvió a saber de él, ni sus hijos. A la maestra Ordóñez le apareció en enero y en marzo la cambiaron a un pueblo del que nadie supo dar el nombre completo. No siempre era algo malo, y esa es la parte que la gente prefiere no decir en voz alta. A veces solo significaba que la persona ya no se iba a volver a sentar en esa cocina.
Si alguien le preguntaba, Rita se encogía de hombros. «La taza sabe cuándo le toca trabajar», decía, y se llevaba la plática hacia el limonero.
Rita murió en abril, sentada, con las manos en el regazo. La encontró la vecina, doña Ceci, que tenía llave. Sobre la mesa estaba la taza, limpia y fría, boca abajo.
Nadia llegó de Monterrey al mes siguiente a vaciar la casa. Es mi prima; yo le ayudé con las cajas los primeros dos días y por eso puedo contar esto. Ella se reía del asunto. Decía que era tinta termocrómica, que las venden en cualquier lado, que su tía tuvo cuarenta años para inventarse una fama y supo aprovecharla.
Doña Ceci se lo advirtió desde la reja, sin entrar: no le sirvas café a nadie en esa taza. Nadia le dio las gracias y esa misma tarde puso el agua a hervir.
La calavera apareció. Nadia le tomó fotos desde tres ángulos, se rió sola en la cocina vacía y esperó a que se enfriara para medir cuánto tardaba en irse. Tardó como veinte minutos. Se fue completa. Ella se tomó el café ya tibio, de pie, con ese frío que agarran las casas cuando llevan un mes sin nadie.
Debajo del mantel de hule había un cuaderno de rayas, de los de escuela. Rita llevaba una lista. Nombres, fechas, y junto a cada nombre una palomita o una raya. Nada más. Ni una sola explicación en cuarenta años de renglones.
Nadia buscó el nombre de su mamá y lo encontró en una hoja de 1994, con palomita. Su mamá se fue de Los Fresnos ese año y no volvió ni al entierro.
La última anotación estaba en la penúltima hoja, con la letra temblorosa de los últimos años. La fecha era la de ese mismo día. El nombre era el de Nadia. Y abajo, en renglón aparte, Rita había escrito: «Ya está servida. No le sirvas a nadie más.»
Nadia levantó la vista hacia la mesa. El café llevaba rato frío.
La calavera seguía ahí.
La casa se vendió en agosto. Nadia contesta el teléfono, manda mensajes en los cumpleaños, trabaja en lo mismo de siempre. No le ha pasado nada. Eso es lo que contestamos en la familia cuando alguien pregunta: no le ha pasado nada.
Lo que no contamos es que la taza no apareció entre las cosas que se vendieron, que Nadia jura no tenerla, y que ninguno de los que ayudamos a empacar se acuerda de haberla puesto en una caja.
Esta historia inspiró nuestro diseño Taza Mágica Calavera de Toro, que revela el diseño con el calor. Sírvete algo caliente y fíjate bien en quién está sentado enfrente cuando aparezca.